La Imagen del Médico
Tradicionalmente, la imagen del médico ha sido una de autoridad y respeto incuestionable.
Éramos vistos como sabios, casi figuras paternales, que poseían un conocimiento grandioso
y gran poder de sanación. Es entendible que los tiempos han pasado y el conocimiento es
fácilmente accesible, pero seguimos siendo la guía, la orientación y los proveedores de
solución en Salud.
El médico del siglo XXI debe ser mucho más que un dispensador de recetas. Debe ser un
comunicador empático, capaz de traducir el complejo lenguaje científico a términos que el
paciente entienda. Debe ser un socio en la toma de decisiones, discutiendo opciones y
respetando la autonomía del paciente. La confianza ya no se gana por el cargo, sino por la
calidad de la escucha, la claridad de la explicación y la humanidad que mostramos.
En el Departamento Nacional de Docencia e Investigación (DENADOI) no solo orientamos
al aprendizaje de medicina y cirugía, sino que inculcamos que la medicina es un arte y una
ciencia, y que la empatía no es una debilidad, sino una herramienta diagnóstica y terapéutica
tan poderosa como cualquier medicamento.
Buscamos que nuestros futuros médicos entiendan que su valor no reside en ser perfectos,
sino en ser humanos. Que reconozcan que la vulnerabilidad es parte de la condición humana,
tanto en el paciente como en ellos mismos. La nueva imagen del médico es la de un
profesional competente, accesible, y profundamente humano.
La forma en que un médico se presenta es un acto de respeto hacia el paciente y sus colegas.
Un atuendo profesional y pulcro, ya sea una bata blanca inmaculada, un traje o un uniforme
de cirugía, no es solo un formalismo; es una señal de que el médico se toma en serio su
trabajo y la salud de la persona que tiene enfrente. Transmite seriedad y competencia.
Además, la higiene personal impecable es un pilar fundamental. En un entorno donde la
asepsia es vital, un médico que proyecta limpieza y cuidado en su propia persona inspira una
confianza intrínseca en sus prácticas y en el entorno de la clínica u hospital.
El vestuario y su lenguaje corporal son herramientas poderosas para construir confianza. La
credibilidad del médico se construye no solo con sus conocimientos y habilidades clínicas,
sino también con cada pequeño detalle de su presentación y comportamiento. Es la
manifestación externa de la ética y el profesionalismo que residen en su interior.
Silvio Vega. MD. MSc.
Subjefe de DENADOI